Milo, la Gata Varela, Interlude

bell@espíritu

Milo pronto cumplirá dos meses, tiene ojos enormes y una expresión desafiante al defender su territorio. Milo ha nacido con buena estrella: a poco de ser destetado por su madre gatuna fue adoptado por Marisa y su familia, absolutamente seducidos por la ternura que despliega el pequeño felino.

No es el primer ejemplar que llega a la vida de Marisa, defensora a ultranza de todo animal que se cruce por su camino; de hecho, fue recibido con bufidos por Katuna, la gata que reina, señora, en cada rincón de la casa. En cambio Luna, la perra golden retriever tan amigable como confiada, aceptó rapidamente al pequeño intruso con visibles muestras de afecto incorporándolo a la vida cotidiana, a punto tal que ambos comparten el traslado a la casa de fin de semana cuando la familia busca un respiro del ritmo veraniego de la ciudad.

Con la parsimonia de un viajero…

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