El naufragio no es una opción

Las crónicas del Otro Mundo

Con decisión y trabajo, con ilusión y trabajo, con dedicación y trabajo, que es la única manera de afrontar una empresa, encaramos la fabricación de un pequeño sueño: construir nuestro propio barco y echarlo a navegar. Sin rumbo predeterminado ni un destino al cual dirigir el timón: solo navegar, solo disfrutar de un pequeño trayecto a bordo de una nao construida con nuestras propias manos.

Lo que al principio parecía un mera ensoñación que perfectamente podía concluirse a medias, quedando en un mero armazón cuya materia prima había corrido tiempos peores, pero tampoco los viviría mejores ya, no se quedó en un mero intento. Trasladamos a la playa nuestra embarcación aún sin terminar, para tener presente de manera constante donde existía nuestro objetivo, el mar, y darnos cuenta así de que cada martillazo que dábamos nos acercaba a cumplir un objetivo que, con tan solo levantar la vista, podíamos vislumbrar.

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