En Florencia, la basílica de San Lorenzo, la casa de Dante

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Arribamos a Florencia en tren desde Roma, luego de dormir más de 12 horas entre las sábanas confortables del hotel Piram. El descanso era necesario dada la distancia y el tiempo recorridos desde la salida de nuestra ciudad hasta aterrizar en la urbe del César, con el aditamento del cambio de horario y de clima: cinco horas más tarde y fin del verano boreal, en contraposición a nuestro helado invierno austral.

Florencia se desplegó ante nosotros desde Santa María Novella y luego continuamos grabando sus perfiles en las retinas mientras el taxi nos conducía hasta nuestro alojamiento, a metros de la casa del Dante. Pero esta ciudad es más, si cabe, que la belleza de su arquitectura y el trazado increíble de su centro histórico: el alma florentina remite a los primeros pasos de Maquiavelo y Da Vinci, a la obra descomunal de Brunelleschi, al talento primario de Miguel…

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