Lolita, artesanías sustentables, plumitas perfumadas

bell@espíritu

Seguramente no tenía nombre cuando deambulaba por el centro de la ciudad, en absoluta soledad y desde que era muy pequeña. En un local comercial le daban de comer sobras y no se ocupaban de su triste condición callejera: era útil para mantener a raya a los roedores, habitantes indeseables de todas las urbes.

Mientras iba creciendo sin afecto, su futura madre humana superaba con indomable voluntad una enfermedad del cuerpo que creció a partir de la tristeza del alma. El tiempo y la evolución de la conciencia fueron madurando decisiones, hasta que Silvia comprendió que la única forma de sanarse era dejar atrás estructuras caducas que reprimían su potencial interno.

Cuando las células comenzaron a internalizar la energía proveniente de la nueva vibración, Silvia comenzó a buscar una compañera para su recién estrenada soledad. Su hermana había visto en varias ocasiones a la pequeña gatita; un día le pidió…

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