Memoirs of a Hayseed Physicist by Peter Martel

swo8

Part 9:
In The Beginning:
The last time I took an extended recess was in the seventh grade, when I and several other boys, were more than an hour late in returning. The teacher, Mother Lena, was fuming—partly, I suppose because, in my eyes, she was almost a saint. With a long aquiline face split by a long hook nose, she will live on in my memory because of her uncanny resemblance to Pope Pius the 12th. For our penance Mother Lena assigned us each a poem to memorize before we could leave for home. Mine was the first stanza of “Tubal Kain”, a particularly long epic whose first line is all I can recall. It went something like this: “Tubal Kain was a man of might in the days when the earth was young.”Screen Shot 2017-07-02 at 12.54.31 PM

With permission of the author.

View original post

Advertisements

El maestro del Prado, sol guaraní, confituras de baño

bell@espíritu

Los traslados que demanda cada periplo que se emprende representan horas que sumergen al viajero en un limbo temporal hasta que se arriba a destino; la predisposición y la paciencia son fundamentales para no amilanarse ante cualquier contratiempo que pueda surgir sobre todo en cuanto a horarios, tan volubles cuando de compañías aéreas se trata.

En estos casos, según mi opinión, el mejor compañero para las esperas es un libro que no sea denso en volumen ni en contenido, ya que es difícil concentrarse en temas demasiado profundos ante el tedio o el sueño. El maestro del Prado, de Javier Sierra, fue mi compañero durante el viaje a Montevideo, demorado seis horas respecto del horario previsto por contingencias varias.

El libro se encuentra narrado en primera persona por el autor, quien recuerda una serie de encuentros con un personaje misterioso en el ámbito sobrecogedor del Museo del Prado

View original post 745 more words